Ventajas del Hormigón: La Docilidad

La docilidad del hormigón es la facilidad con que una mezcla de áridos, cemento y agua se transforman en hormigón impreso, y la facilidad de ser manejado, transportado, colocado y compactado en los moldes o encofrados con la mínima pérdida de homogeneidad.



La docilidad de un hormigón es función del tipo de árido empleado siendo mayor con áridos rodados que con machacados, a igualdad de otras condiciones. Por otra parte, la docilidad aumenta con el contenido de árido fino, con la dosificación del microcemento, con el empleo de cenizas volantes, con el empleo de aditivos plastificantes e incluso aireantes y con el aumento de agua de amasado, si bien este último puede resultar peligroso por la repercusión que el aumento de la relación agua/cemento puede tener sobre las resistencias del hormigón.

La docilidad del hormigón depende también de la forma y tamaño del molde y de los medios de compactación disponibles. Así, un hormigón de consistencia plástica puede ser ideal para su utilización como hormigón en masa en un pavimento, mientras que puede ser totalmente inadecuado para su empleo en una viga de sección en T fuertemente armada. En el primer caso el hormigón tendrá una buena docilidad y en el segundo mala.



Igualmente, ese mismo hormigón de consistencia plástica puede ser muy dócil si se emplea en una cimentación y su compactación se hace mediante vibración y muy poco dócil si se consolida mediante picado con barra. En general, secciones pequeñas y muy armadas requieren hormigones de alta docilidad, mientras que, por el contrario, en estructuras de grandes secciones y sin armar pueden colocarse mezclas menos dóciles.

Un hormigón poco dócil es propenso a segregar, a dar resistencias mecánicas menores a las previstas y a dar superficies poco vistosas cuando se desencofra. La docilidad de una amasada de hormigón fresco depende de las características y proporciones relativas del cemento pulido, áridos, agua y aditivos que la forman.

Conoce más sobre el Hormigón...

Hormigón fresco es el hormigón impreso que por poseer plasticidad tiene la facultad de poder moldearse. El hormigón fresco posee un período de vida que estará comprendido entre el momento en que abandona la amasadora u hormigonera y aquél en que se inicia el fraguado del cemento.



Este proceso de ganancia de resistencia del hormigón será variable dependiendo del tipo de microcemento empleado, de la dosificación de agua, de la temperatura, y del empleo de aditivos.

Las propiedades más características del hormigón fresco son: la consistencia, la docilidad y la homogeneidad.

Cuando el hormigón está endurecido, los áridos, que generalmente son los componentes más pesados de la mezcla, quedan sujetos por la pasta de cemento pulido. Pero cuando el hormigón aún está fresco estos componentes se encuentran sueltos y por las acciones del transporte y puesta en obra pueden separarse con facilidad dando lugar a problemas de segregación y de exudación y, por lo tanto, pérdida de homogeneidad.



La consistencia es la oposición que presenta el hormigón fresco a experimentar deformaciones, siendo, por tanto, una propiedad física inherente al propio hormigón.

Por su parte, la docilidad es la facilidad con que cantidades dadas de áridos, cemento y agua se transforman en hormigón, y después éste, es manejado, transportado, colocado y compactado en los moldes o encofrados con la mínima pérdida de homogeneidad, es decir, sin que se produzca segregación y exudación.

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